Friday, July 31, 2026

 

Sherlock Holmes, el detective más famoso de la historia


Source:National Geografic

A finales del siglo XIX, el escritor británico Arthur Conan Doyle forjó un detective singular, cuyas novedosas técnicas de investigación serían emuladas por los investigadores reales.

Texto: José Luis Ibáñez

Actualizado al 29 de marzo de 2024

Sherlock Holmes y el Dr. Watson en tren hacia Devon para investigar un asesinato y la desaparición de un famoso caballo de carreras. Relato de Arthur Conan Doyle publicado en The Strand Magazine.

acido en Edimburgo, en 1859, con ascendencia irlandesa, Arthur Conan Doyle era hijo de un dibujante, mientras que la genealogía de su madre se remontaba a los primeros Plantagenet, reyes medievales de Inglaterra y señores de Irlanda. Tras estudiar medicina, empezó a ejercer en Southsea, una zona residencial de Portsmouth, en el sur de Inglaterra. Con una clientela escasa, el joven médico mataba el tiempo escribiendo ficción En 1887, cuando tenía 28 años, publicó su primer relato en el anuario navideño Beeton’s Christmas. La historia se titulaba Estudio en escarlata y no tuvo una especial repercusión. Pero en ella aparecía un personaje destinado a convertirse en un mito universal: el detective Sherlock Holmes. O más bien una pareja de personajes, porque junto a Holmes aparece siempre el doctor Watson, su amigo, consejero y narrador de las historias.

En 1887, cuando tenía 28 años, publicó su primer relato en el anuario navideño Beeton’s Christmas. La historia se titulaba Estudio en escarlata y no tuvo una especial repercusión. Pero en ella aparecía un personaje destinado a convertirse en un mito universal: el detective Sherlock Holmes. O más bien una pareja de personajes, porque junto a Holmes aparece siempre el doctor Watson, su amigo, consejero y narrador de las historias.

Pese a que no obtuvo un éxito inmediato, Estudio en escarlata llamó la atención del editor norteamericano Joseph M. Stoddart, que publicaba en Filadelfia la revista Lippincott’s. Stoddart viajó a Londres en 1888.

En esta novela, la figura del detective se acerca más a la que se popularizó a través de los posteriores relatos cortos. Arranca cuando una mujer le pide ayuda para que la acompañe en una enigmática cita; al mismo tiempo, la joven recibe unas valiosas perlas de parte de un anónimo benefactor

El 30 de agosto cenó en el hotel Langham con dos autores a los que quería encargar sendas novelas: Oscar Wilde y Conan Doyle. El resultado del encuentro fue El retrato de Dorian Gray, la única novela de Wilde, y El signo de los cuatro, la segunda aventura de Sherlock Holmes.

En esta novela, la figura del detective se acerca más a la que se popularizó a través de los posteriores relatos cortos. Arranca cuando una mujer le pide ayuda para que la acompañe en una enigmática cita; lal mismo tiempo, la joven recibe unas valiosas perlas de parte de un anónimo benefactor.

En el primer capítulo, titulado «La ciencia del razonamiento deductivo», Holmes nos deslumbra con varios ejercicios de observación y deducción que ilustran la facultad que distingue al personaje por encima de ninguna otra.

«La observación me indica que ha estado usted en la oficina de correos de Wigmore Street, y gracias a la deducción sé que allí puso un telegrama», le dice Holmes a Watson. «¡Exacto! ¿cómo ha llegado a saberlo?», se sorprende el doctor. Holmes no puede evitar reírse de la sorpresa de su amigo. «Es la sencillez misma –asegura, antes de marcar los límites entre observación y deducción–.

La observación me dice que lleva usted un pegotito de barro rojizo en el borde de la suela. Delante de la oficina de correos de Wigmore Street han levantado el pavimento y esparcido algo de tierra, de tal modo que resulta difícil no pisarla al entrar».

 

Cuando Watson le pregunta cómo dedujo lo del telegrama, el detective le revela que estuvo atento a lo que había hecho aquella mañana, lo que le permitió saber que no había escrito una carta ni había tocado los sellos ni las postales del escritorio. «Así pues, ¿a qué iba a entrar en la oficina de correos si no era para poner un telegrama?», concluye Holmes, antes de pronunciar una de sus citas más célebres: «Una vez eliminadas todas las demás posibilidades, la única que queda tiene que ser la verdadera»

Sir Arthur Conan Doyle, el padre de Sherlock Holmes El 7 de julio de 1930, un ataque cardíaco se llevó a la tumba al genial escritor escocés, considerado como uno de los maestros de la narrativa policíaca.

Con afecto,

Ruben

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